Dimite el asesor del ministro de Exteriores inglés por un escándalo sexual
El ministro de Exteriores británico, William Hague, espera haber enterrado los rumores sobre una supuesta relación homosexual con un ayudante después de que el primer ministro, David Cameron, interviniera en persona para dar credibilidad a su desmentido y expresarle su "total apoyo".Pero numerosos políticos y expertos en relaciones públicas consideran que Hague, uno de los pesos pesados del partido conservador, ha cometido un grave error al salir a la palestra emitiendo un comunicado en el que afirma que no ha habido nada impropio en su relación con Christopher Myers, un asistente personal de 24 años a quien contrató a pesar de los severísimos recortes y despidos en la Administración, y con quien compartió habitación varias veces durante la pasada campaña electoral. Myers dimitió anteayer.
Con su desmentido, y en vez de apagar el incendio, Hague ha dado credibilidad a unos rumores nacidos y divulgados a partir del anonimato de internet. "La inmensa mayoría de británicos no había tenido noticia alguna de ellos - señala el publicista Max Clifford, experto en sacar dinero de escándalos-;en cambio, ahora quién más quién menos se ha enterado y se pregunta qué hay de cierto en ellos".
La mera especulación de que el ministro de Exteriores del Reino Unido pueda ser un gay encubierto detrás de un matrimonio que dura 13 años tiene un considerable morbo y es la comidilla general.
El protagonista, sin duda alarmado por los rumores y la existencia de pruebas de que compartió habitación con Myers, ha optado por coger el toro por los cuernos y admitido que efectivamente fue así, pero "de manera absolutamente inocente". En una conferencia de prensa conjunta con su homónimo alemán, entró en un terreno muy personal y explicó que su mujer había sufrido varios abortos, el último este pasado verano, una experiencia que clasificó de "traumática".
Compañeros del partido conservador como lord Tebbit han comentado en tono crítico que William Hague "ha sido en el mejor de los casos un ingenuo, y enel peor de los casos un imprudente" al compartir habitación (de dos camas, que quede claro) con su joven ayudante, un hecho que incluso en tiempos de austeridad y recortes de gastos resulta incomprensible para la inmensa mayoría de ciudadanos. Lo que pase a partir de ahora depende de que el ministro haya dicho la verdad, y de que no haya pruebas en sentido contrario.