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Un grande y la mejor víctima

Juan Antonio Casanova | 04/09/10

Pocos equipos llevan manteniéndose tantos años en la élite mundial como Grecia –aunque aquí la palmase la lleva España–, pero desde luego ninguno de ellos viene siendo últimamente un rival tan propicio para la selección española. Los griegos han acabado entre los cinco primeros todas las grandes competiciones desde el 2003 –siete años seguidos que incluyen el oro en el Europeo' 05, la plata en el Mundial' 06 y el bronce en el Europeo' 09–, pero en las cuatro más recientes han perdido todos los duelos contra los españoles, cinco en total. Y el que más le duele es la final de Saitama, de la que ayer se cumplieron cuatro años, cuando después de abatir a los EE.UU. de LeBron James, Dwyane Wade y Carmelo Anthony fueron aniquilados (70-47) por un equipazo privado de Pau Gasol.

Normal, pues, que los griegos no quieran ver delante al equipo español. Lo que ya no es normal es que jueguen a perder para ello. Ya lo hicieron el año pasado en la segunda fase del Europeo, cuando el francés De Colo se equivocó y metió la última canasta, para evitar el cruce con España en cuartos, y hay fundadas sospechas de que –aunque les salió mal, porque España acabó segunda y no tercera– quisieron hacer lo mismo anteayer contra Rusia, cuando prodigaron tiros raros y pérdidas de balón y encajaron un parcial de 6-27 tras ponerse delante por primera vez.

“Deberían estar avergonzados. Lo suyo no ha sido baloncesto, sino teatro. Tiraban a fallar”, criticó luego David Blatt, el seleccionador ruso.

Ayer se le planteó la cuestión a Spanoulis, uno de las estrellas de un equipo construido, en ausencia de Papaloukas, sobre el trío exterior que forman él, Zisis y Diamantidis, posiblemente el mejor defensor del baloncesto FIBA. Un equipo que juega sobre seguro (es el que menos balones pierde del Mundial), aunque lanza muchos triples (29,8 por partido, 6,6 más que España). Y Spanoulis tiró pelotas fuera: “Este equipo ha dado muchas satisfacciones en el pasado reciente y merece el respeto de los aficionados”.

Sobre el partido de hoy, Spanoulis dice que “llega demasiado pronto el duelo entre dos de los mejores equipos del mundo”. “Tendremos que mejorar la defensa, porque fue gracias a ella por lo que conseguimos las primeras victorias”.

¿Y tantas derrotas seguidas ante los españoles? “La tradición no cuenta. Y diría lo mismo si fuera al revés”.