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España-Grecia, nadie se pierde la primera final

Juan Antonio Casanova | 04/09/10


Lo que ha pasado hasta ahora ya no cuenta. Hoy empieza la fase decisiva del Mundial de baloncesto y una derrota en los octavos de final (ante Grecia, a las 20 h, hora española) significa la eliminación. La selección española sabe que ha de mejorar mucho su rendimiento de la primera fase, pero está más que demostrada su capacidad de reacción, de crecerse en los momentos de todo o nada; ese carácter ganador que hace de ella la actual campeona europea y mundial y subcampeona olímpica. La de hoy es la primera final y nadie se la quiere perder, empezando por Navarro (molestias en la espalda) y Garbajosa (sobrecarga en el abductor). Dos enormes competidores que si pueden andar –y podían– jugarán seguro.

“Hay que mirar adelante. Es un gran examen, una gran prueba, y el equipo está mentalizado. Hay que ir a morir. Todos lo sabemos y estamos preparados. Es lo que hablamos cuando las cosas iban mal (en la reunión de los jugadores tras perder ante Lituania): esto es un equipo y este es el camino”. Palabra de Navarro tras el primer entrenamiento del equipo en Estambul, en el que él participó con normalidad. La verdad es que fue muy suave, con estiramientos, repaso de sistemas y como colofón una apuesta entre varios jugadores para meter un triple desde media pista. Sólo se vio hacerlo a Ricky, y dos veces.

“Los griegos son muy listos. La clave es que no cojan ellos el partido. Hemos de defender y correr; que no pare”, añadía el capitán del equipo, convencido de que si este juega bien, tiene muchas opciones de ganar. “Ellos lo saben y hay que jugar con eso. La prueba de que nos tienen mucho respeto es que juegan para no enfrentarse a nosotros”, señala.

Es verdad: España es mejor equipo y si juega bien ganará. Eso pasa, desde luego, por recuperar la regularidad que le faltó en Esmirna y en evitar que cunda el desconcierto cuando el marcador se ponga feo. Por incidir en los aspectos positivos de la primera fase (es el equipo que ha dado más asistencias y el que ha lanzado más tiros libres, doble prueba de que, al menos a ratos, ha jugado a un ritmo muy alto) y solucionar los negativos (algún día con muchos fallos en esos mismos tiros libres y sobre todo flaqueza en el rebote defensivo).

El estilo de Grecia, muy consolidado, le viene bien. También ellos juegan con tres pequeños, aunque con mucha más calma, y dentro, lo que se dice dentro, todo depende del voluminoso Schortsanitis, que es muy irregular, porque el mayor peligro de Bourousis, que suele ser el pívot titular, está en la línea de triples. No van sobrados de banquillo y sus piezas clave pueden tener problemas de desgaste –y de faltas, si los árbitros pitan mucho–, aunque Sergio Scariolo rechaza la idea de que “todo pasa por el ritmo”. “Eso lo podría decir un niño –añade–, pero hay que saber jugar cuando toca correr y también cuando no puedes. No preveo un partido de 100-98, aunque ya nos gustaría”. Cree el seleccionador que “el equipo está bien, con mucho compromiso y atención, compartiéndolo todo”. Y si alaba a los griegos, “más expertos y fuertes mentalmente que los rusos; gente acostumbrada a jugar bajo presión, con responsabilidades importantes en sus clubs ymuchísimo talento”, añade enseguida: “Nosotros tenemos más confianza aún, y más compromiso y credibilidad interna, y no somos menos duros que ellos”.

Se pueda correr o no, la capacidad de combinar deseo con control, motivación con frialdad, será seguramente decisiva para dar el primer paso hacia la renovación del título del 2006. Marc Gasol lo recuerda: “Entonces cambió mi manera de ver el baloncesto, lo que se tenía que hacer y lo que no para jugar a este nivel; lo que era un equipo”. Un equipo que ha hecho historia y que merece toda la confianza para seguir.

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