Carlos Eduardo, para repetir campanada en el Camp Nou
Roberto Rodríguez | 04/09/10
Cuando el sorteo de la Champions deparó hace un año el enfrentamiento entre el todopoderoso Barça de Pep Guardiola y el modestísimo Rubin Kazan nadie podía esperar los apuros que se le vendrían encima a los culés.
Primero una inaudita derrota en el Camp Nou por 2-1 de los campones de Europa, y después un discreto empate a cero en el centro del continente ruso, dónde el frío obstruye las ideas, hicieron que este desconocido equipo ruso saltase a la palestra.
Y este año han vuelto si cabe con más exponentes tras la millonaria incorporación de Carlos Eduardo, un joven brasileño de 23 años, que decidió abandonar el Hoffenheim alemán por 20 millones de euros. Parece que el equipo pequeño se ha hecho mayor y quiere aspirar a cotas más altas.
Pero el brasileño no ha sido el único en subirse al buque ruso, la eterna promesa nigeriana, Obafemi Martins, también ayudará a los dirigidos por el peculiar Qurdan Berdyev a repetir el asalto a Can Barça. Pocos son los cambios que se han producido en el conjunto siberiano a excepción de los dos mencionados y la incorporación del ariete ruso Aleksei Medvedev.
César Navas, Ansaldi, Noboa y Ryazantsev siguen siendo las piezas claves de un equipo que quiere seguir dando campanadas. Por contra han perdido a dos de sus actores principales, el "Chori" Domínguez, que se ha ido al Valencia, y Bukharov, un nueve que será difícil de reemplazar.
La principal incógnita será ver como se adapta Carlos Eduardo a las bajas temperaturas de Siberia. Calidad y desparpajo no le faltan a una de las eternas promesas brasileñas que con 23 años ha conseguido ser convocado con su selección. Ese es el principal motivo que le ha movido a fichar por el Rubin, ya que el escaparate de la Champions puede seguir abriéndole puertas.
Producto de la cantera del Porto Alegrense, Carlos Eduardo ayudó al Gremio a llegar a la final de la Copa Libertadores de la CONMEBOL en 2007 antes de incorporarse al Hoffenheim, por entonces en la segunda división, a cambio de 8 millones de euros.
Permaneció tres temporadas en el conjunto alemán dónde disputó 80 encuentros de liga, anotó 18 goles y dio las mismas asistencias. Desde hace unos años siempre ha sido referente de futuro en Brasil y la eterna promesa parece que ha dejado de serlo.
El brasileño, que demostró en el Gremio su capacidad y que encontró cobijo europeo en el Hoffenheim, parece haber mejorado su capacidad física y está dispuesto a batirse en luchas más importantes desde la mediapunta.
Dietmar Hopp, propietario del equipo alemán, no pudo ocultar que el brasileño necesitaba el traspaso: “Eduardo en plena forma es una gran pérdida para nosotros. Pero la razón de su marcha es simple y la debemos entender. Desea ser un fijo en la selección brasileña y sabe que para ello debe jugar a nivel internacional. Por lo tanto, es lógico que a él le guste dar el siguiente paso que no podemos ofrecerle aquí”, dijo.
Y Menezes ha respondido llamándole para la concentración que tiene lugar esta semana en Barcelona. Por si fuera poco, su fichaje se ha convertido en el tercero más caro de la historia de la Bundesliga. Sólo Owen Hargreaves (por 25 millones cuando dejó el Bayern de Múnich por el Manchester United) y Diego (cuando se marchó por 24, 5 millones del Werder Bremen a la Juventus), superan los 20 millones pagados por el Rubin por el centrocampista vecino de Ronaldinho.
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