El sumo vuelve a la TV tras cortar con la Yakuza
Isidre Ambrós | 03/09/10
Shigeo Fukuchi, presidente de la cadena pública de televisión japonesa NHK, alegró ayer la vida a millones de japoneses. Anunció el retorno de las retransmisiones de sumo, suspendidas en julio para protestar contra la escandalosa vinculación de las principales estrellas de este deporte, que encarna los valores tradicionales nipones, con la mafia japonesa. Fue la respuesta a la promesa hecha el día anterior por la Asociación Japonesa de Sumo (AJS) de cortar toda vinculación con la Yakuza, la temible mafia nipona.
La decisión tuvo un inmediato y enorme impacto en la sociedad japonesa. Los millones de aficionados, que se encontraban huérfanos de su deporte nacional, respiraron aliviados. Podrán volver a ver desde sus hogares los combates del Gran Torneo de Sumo de Tokio, que empieza el 12 de este mes y es uno de los más importantes de la temporada.
El regreso del sumo a la televisión sólo ha sido posible después de que el presidente de la Asociación Japonesa de Sumo, el reputado antiguo luchador Hanaregoma, se comprometiera a cortar todo tipo de vinculación con la mafia. Era el último paso de un proceso que se inició hace dos meses con la suspensión temporal de veintisiete luchadores y entrenadores, que admitieron haber actuado de intermediarios de corredores de apuestas mafiosos en partidos de béisbol, el otro gran deporte nacional en Japón.
principios de semana, Hanaregoma realizó una solemne declaración de rechazo a los grupos violentos y fuerzas antisociales (como se denomina en Japón a los miembros de las bandas mafiosas). “Estaremos atentos a nuestra responsabilidad social y declaramos que excluimos a todas las fuerzas antisociales, como los yakuzas”, afirmó el presidente de la AJS. “No aceptaremos –prosiguió– a ningún gángster en los eventos relacionados con el sumo, ya sea en los torneos, las giras de entrenamiento, las operaciones de promoción o en los centros de entrenamiento”.
Como prueba de ello, se han instalado cámaras de vigilancia en los estadios de Tokio que acogerán los combates del torneo de sumo de este mes.
Sólo tras estos gestos públicos de contrición, la dirección de la cadena pública NHK accedió a volver a retransmitir los combates de sumo.
Los japoneses se habían quedado sin ver los combates de sus ídolos después de que la dirección de laNHKdecidiera suspender las retransmisiones, por primera vez desde 1953, tras descubrir que había participado involuntariamente en una operación de comunicación entre los jefes de Yamaguchi-gumi, una de las bandas mafiosas niponas más importantes, y algunos de sus miembros detenidos en la cárcel.
Al parecer, los mafiosos enviaban sus mensajes sentados desde la primera fila, situada alrededor del ring. Habían accedido a estos asientos gracias a la complicidad de los responsables de los entrenadores de los luchadores.
Fue la gota que colmó el vaso de los escándalos que en los últimos tiempos salpicaban al mundo del sumo. La implicación de luchadores y entrenadores en casos de apuestas ilegales, drogas, mafia, alcohol y violencia alcanzó tal nivel que miles de aficionados pidieron por carta a la NHK la desprogramación de los combates. Tal era la vergüenza que sentían los japoneses de las estrellas de su deporte nacional.
Los especialistas calculan que la suspensión de las retransmisiones le ha costado a la NHK dejar de ingresar cuatro millones y medio de euros.