Temor a que el Eixample sufra la reforma de la Avenida Diagonal
La fórmula menos Diagonal, más Eixample no convence a la oposición en el Ayuntamiento de Barcelona. La principal razón es que, a juicio de CiU, PP y ERC, la reforma de la avenida, que comportará ganar espacio para los peatones y el transporte público expulsando el coche, no puede llevarse a cabo sobrecargando de tráfico las calles del distrito central, que ya padecen elevados niveles de congestión.El informe de movilidad municipal planteado cara a esta transformación considera que optimizando el funcionamiento de la cuadrícula de Cerdà, la operación es viable, una afirmación que los tres grupos ponen en duda por los elevados costes que puede representar para los vecinos. Una de las propuestas del informe, del que informó ayer La Vanguardia, es que se ganen hasta cinco carriles para el tráfico rodado en calles transversales del Eixample que ahora son para aparcamiento.
"Todavía hay muchos interrogantes que el equipo de gobierno debe aclarar lo antes posible", consideró ayer el concejal de CiU, Joaquim Forn. A su juicio, "pacificar la Diagonal es un objetivo bueno pero si se tiene que hacer a costa del Eixample, el proyecto está mal planteado". El edil nacionalista cree que "el informe es correcto" pero, justamente por ello, "no hay que precipitarse a la hora de tomar decisiones políticas". Algunos de los cambios planteados "no son fáciles", en opinión de Forn, como, por ejemplo, que Còrsega cruce la Diagonal y se anule el tramo actualmente reservado a los peatones. "Es un espacio consolidado subrayó que no se puede sacrificar".
El popular Alberto Fernández Díaz fue rotundo en su rechazo a las propuestas del informe. "Su orientación argumentó con el tranvía y sólo dos carriles para los coches demuestra que la consulta ciudadana es una burla, porque el gobierno ya ha tomado una decisión". El presidente del grupo municipal del PP consideró que el estudio "sólo considera las vías Llobregat-Besòs pero olvida las mar-montaña, que pueden verse afectadas por la reforma de la Diagonal y perjudicar los desplazamientos, por ejemplo, de Sant Gervasi al centro".
También Jordi Portabella cargó contra el planteamiento recogido en el informe de movilidad. El edil de ERC cree que el gobierno es incoherente en sus planteamientos ya que "presenta un plan para la reducción de la contaminación acústica que rebaja la velocidad a 60 km/h en las rondas, donde no vive nadie, y en cambio aumenta el tráfico de coches en calles donde sí que vive la gente". Portabella cree que "la solución debe venir a partir de la disminución de los vehículos potenciando el transporte público pero nunca desplazando la contaminación acústica y ambiental hacia otras vías de la trama más íntima de la ciudad". A su entender, "parece que lo que se propone ahora es barrer escondiendo el polvo bajo la alfombra".
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