El segundo órdago del financiero Millet
La crisis judicial abre una vía de agua en los órganos de gobierno del Palau la Música e impide que se restañe la herida abierta sobre la frágil credibilidad de Fèlix Millet, presidente de una rehabilitación arquitectónica (obra genial de Oscar Tusquets) que pone los dientes largos a media Europa. Es el segundo órdago de Fèlix Millet. El primero y mucho más grave tuvo lugar en los años setenta con la crisis de Renta Catalana, el agujero en un fondo que había empezado con los mejores augurios pero que acabó arruinando a muchos de sus inversores. El caso del Palau, con la estrepitosa irrupción de agentes de la policía judicial, nos retrotrae a la Barcelona de los escándalos propulsados mediáticamente por la fiscalía o los jueces, como ocurrió hace unos años con el registro de Fibanc o en la intervención del caso Buxeres (en la Bolsa de Barcelona).La música y los negocios van de la mano en Alemania (Karl Otto Pöhl se despidió del Buba con un concierto de la filarmónica de Berlín dirigida por Von Karajan) y también en Catalunya, donde el mismo Fèlix Millet alterna la gestión del Palau de la Música con la presidencia de Agrupació Mútua. Esta última, unida a Bankpyme, se lanzó, en época de su anterior presidente, Josep Lluis Vilaseca, a la aventura de la banca de seguros de la mano del fundador del banco, Josep Jané Solà. La experiencia mostró la agilidad del grupo cuando se trata de ingeniería financiera, pero desveló el lastre de unas inversiones erráticas. En los últimos meses, en Bankpyme se ha producido una dura polémica entre su anterior consejero delegado, Jordi Conejos (ex alto cargo de la Generalitat), y los gestores actuales (Millet y Miguel Navas, ex directivo del BBVA).
El juez del caso estudia las cuentas del Orfeo Català (propietario del edificio modernista y el resto de los activos del Palau), fundado hace más de cien años, aunque su estallido salpica también a la Fundació Orfeó Català-Palau de la Música, un patronato al que lógicamente por historia y objetivo pertenecen empresarios y artistas de alto perfil (Calzada, Benguerel, Carulla, Barraquer, Bertran de Caralt, Caballé, Garicano, Cuatrecasas, etcétera).
El bache del Orfeo Català, que dirigió Millet i Maristany, el padre de Fèlix Millet, se anunció entre bambalinas antes de llegar a la luz pública. El relevo de Millet empezó a gestarse hace unos meses. Los veteranos de la sociedad civil catalana habían señalado la entrada de Manuel Carreras Fisas (ex presidente del Círculo Ecuestre, directivo de prestigio, y agitador civil de sobrada probidad), que desempeña ya una vicepresidencia en el patronato del Palau, con la intención de que, al cabo de unos años, pudiera aspirar a la presidencia. Aunque es cierto que las críticas a la gestión de Félix Millet tenían más que ver con la programación de los conciertos que con los temas económicos, los acontecimientos pueden acelerar el relevo.