Tamayo acusa a Simancas de vender Madrid a los "comunistas"
Admite que nunca se opuso a los pactos con IU
Madrid. (OTR/PRESS).- La intervención de Eduardo Tamayo fue aún más jugosa de lo esperado, aunque no aclarase si hubo o no trama en Madrid. La primera comparecencia en la comisión de investigación fue un intento del diputado tránsfuga de dar la vuelta a la situación. Acusó al PSOE de todo lo que pudo, incluyendo de entregar Madrid a "los comunistas" y desvinculó al PP de la hipotética trama. Y los populares le brindaron la posibilidad en su turno de preguntas de arremeter contra los socialistas. En todo caso, el PSOE probó que Tamayo no se opuso a los acuerdos con IU, la causa de su traición según aseguró, e incluso que no asistió a algunas de las reuniones.La primera intervención de Tamayo tuvo un objetivo muy claro: culpar a Rafael Simancas de toda la crisis. Dijo que "vendió el Gobierno regional a los comunistas". En cambio, él esgrimió la no admisión a trámite de la querella socialista para, sin que se haya producido ningún juicio, declararse inocente de las acusaciones de corrupción. "Sentencia firme, absolución e inocencia", dijo.
En total, presentó once "pruebas" contra el Gobierno socialista que comenzaron con recortes de prensa y continuó con las acusaciones que pudo desarrollar en el turno de preguntas del PP contra Simancas y Porta. También utilizó como "prueba" la reunión, según relató, entre José Luis Rodríguez Zapatero y José Blanco por parte de la Ejecutiva Federal y portavoces de Renovadores por la Base, entre los que estaba él mismo para evitar primarias en Madrid.
No se opuso a los pactos
Pese a que Tamayo aseguró que la causa de su malestar era el incumplimiento de este supuesto acuerdo para que Renovadores por la Base tuviera una importante cuota de poder en Madrid y el hipotético pacto con IU para gobernar la Comunidad de Madrid, el portavoz del PSOE, Modesto Nolla, probó que el diputado tránsfuga no asistió a dos reuniones internas de la Federación Socialista Madrileña en las que se trató esta cuestión. "Tenía cosas más importantes que hacer", dijo Tamayo.
Y en las reuniones en las que participó no puso objeción alguna porque "a mí nadie me dijo que había un acuerdo con IU, al contrario, se me dijo que no pactarían", al contrario de lo que sabían todos los madrileños. En todo caso, Tamayo aseguró haber visto un supuesto documento que demostraba el pacto con IU, pero no guardo copia que probara su versión. PSOE e IU consideraron probado que Tamayo no tenía motivaciones políticas para su traición.
Para eso, los partidos de izquierdas, sobre todo el socialista, insistieron en las llamadas telefónicas de Tamayo en las fechas clave de esta crisis. Al portavoz de IU, Miguel Reneses, Tamayo le explicó que todas las llamadas que mantuvo con el abogado José Esteban Verdes y con los constructores Francisco Bravo y Francisco Vázquez, todos ellos militantes del PP, eran por "motivos profesionales, jurídicos y de amistad". El PSOE juzgó "curioso" que sus amistades estén relacionadas con el PP y con el mundo de la construcción.
Habló de toros
Tamayo dijo que dos días antes de su traición habló por teléfono con esas personas de toros, puesto que era domingo. "Si ese domingo hubo corrida", matizó. El diputado tránsfuga 'toreò al portavoz de IU y no respondió a muchas de sus preguntas, llegando a escudarse en la Presidencia de la comisión. Tamayo argumentó en muchas ocasiones no tener "memoria de caballo", no recordar el contenido de las llamadas para no contestar a las preguntas de PSOE e IU.
Pese a declararse como amigo de Verdes (compañero sentimental de la concejal de Alberto Ruiz-Gallardón Paloma García Romero), dijo desconocer que era militante del PP. Con él habló en la noche electoral, mientras García Romero se encargaba del recuento de votos. La reserva de la habitación de hotel para el día de la traición, realizada por Bravo, fue un favor "en previsión" de que la acometiera. "Se lo pedí a Bravo porque es un amigo y porque tiene relación con hoteles", dijo.
El PSOE pilló a Tamayo en otra contradicción. El tránsfuga denunció el acuerdo firmado con AGECOVI para construir 50.000 viviendas de protección oficial, al que calificó como "el simancazo". Pero Nolla la recordó que este acuerdo formaba parte del programa del PSOE, aprobado por el propio Tamayo como responsable del Área de Seguimiento y Apoyo Programático de la FSM. "No sé lo que aprobé porque nadie sabía que era lo que se aprobaba", argumentó el diputado traidor.
Tamayo insistió en que no hay relación con el PP en esta crisis y que lo que se ha producido es la "traición de Simancas" a los ciudadanos madrileños. De hecho, llegó a afirmar que el propio líder socialista madrileño y Antonio Romero, coordinador de la campaña del PSOE, sabían que iba a desertar, pero no cualquier de los militantes populares que han aparecido en esta crisis.
El turno de preguntas del PP abrió a Tamayo la posibilidad que estuvo reclamando durante toda la comparecencia para responsabilizar al PSOE de todo el problema. El portavoz popular, Eduardo Beteta, dirigió casi todas sus preguntas a este fin, y dio por probado que los diputados traidores no obtuvieron ningún beneficio o dádiva por su ausencia de la Asamblea.
Tamayo, con total serenidad y en una rápida secuencia de pregunta y respuesta, lanzó duras acusaciones, sobre todo contra Simancas y su mano derecha, Ruth Porta, a quien acusó de utilizar al alcalde socialista de Collado Villalba para conseguir contratos a su marido, Enrique Benedicto. A Simancas y a Rodríguez Zapatero les llegó a acusar también de "radicalizarse".