Aries es un signo de fuego y está regido por Marte, así que la impetuosidad es uno de sus rasgos más característicos, junto a su deseo casi enfermizo de ser quien hace algo primero, quien gana, quien va por delante... Su vida, muchas veces, parece una carrera hacia unas metas siempre cambiantes.
Este signo representa el nacimiento; su pasado no tiene demasiada importancia, pues pone sus miras en el presente y el futuro que quiere, por eso una de sus cualidades más positivas es abrirse caminos en la vida. En general, suelen ser personas que irradian una energía enorme y sumamente atrayente; son seres encantadores, cuando están de buenas, claro.
Aries se mueve entre el corazón y la acción a velocidades vertiginosas, estratosféricas, algo que a veces le da unos sustos terribles, porque no siempre acierta, pero tiene la capacidad y el orgullo necesarios para salir con buen pie de cualquier dificultad con una dignidad a prueba de bombas, diríamos que casi sin despeinarse Hay un verbo que Aries no pronuncia: perder.
Si bien se abre horizontes, la paciencia es una virtud poco frecuente en una persona Aries; cuando Aries quiere algo, lo quiere ¡ya! Esto, sin duda, puede hacer que cometa errores por falta de consideración, pero al final, casi seguro que se sale con la suya: no ha nacido quien le pare los pies a Aries... (bueno, sí, otro-a Aries).