10/03/2010 | Actualizada a las 18:39
Se le ocurrió en el tren, dice. Tanja Schultz, del Instituto de Tecnología de Karlsruhe (Alemania), ha encontrado la solución para no tener que escuchar a la gente que repasa su agenda de móvil durante los desplazamientos en transporte público o en otros espacios de reunión.
No se trata de bajar el volumen para que la gente de alrededor no capte los matices de la conversación, ni de ponerse auriculares, sino directamente de no emitir sonido alguno. Shultz ha creado un prototipo de terminal capaz de leer los labios del usuario.
El aparato, que fue presentado durante la feria CeBIT, celebrada del 2 al 6 de marzo en Hannover (Alemania), funciona en base al principio de la electromiografía, una prueba que se utiliza en medicina para diagnosticar enfermedades relacionadas con el sistema nervioso periférico.
Así, el terminal recoge los impulsos eléctricos generados por los músculos de la cara al moverse, que son traducidos a texto por un software espacial al que se accede vía Bluetooth y reproducidos en palabras en el teléfono del receptor mediante un sintetizador.
Para que se inicie el proceso de comunicación silenciosa, es necesario que el emisor del mensaje se coloque algunos electrodos el prototipo incluía nueve- sobre el rostro, lo que convierte el invento en poco práctico y atractivo para el mercado.
Schultz lo tiene claro. Pero no desiste. Para la profesora, el terminal silencioso podría ser útil a las personas que han perdido el habla por circunstancias diversas o incluso convertirse en un sistema de traducción simultánea.
No es la primera vez que se intenta desarrollar un sistema de este tipo. La NASA trabaja con esta misma técnica para posibilitar la comunicación silenciosa en ambientes ruidosos. Pero a Schultz su modelo le parece una evolución porque, según contó a la BBC hace unos días, permite grabar y reconocer frases completas de forma continuada.