01/03/2010 | Actualizada a las 11:19
Hideo Kojima, el creador de Metal Gear, dijo en una ocasión que soñaba con hacer un juego en el que, si perdíamos la partida, no hubiese posibilidad ninguna de volver a jugar. En una línea parecida, David Cage, el director de Heavy Rain, afirmó recientemente que se trataba de un juego pensado para ser jugado, en condiciones ideales, una sola y única vez.
Este tipo de discurso, sin embargo, no es el habitual: cuando un nuevo juego aterriza en el mercado, envuelto en su celofán transparente, esperando en la estantería de la tienda para ser adecuadamente comprado y consumido, uno de los criterios con que se lo medirá será el de los incentivos que genere para volver a jugarlo en más de una ocasión.
Para leer el artículo completo, acceda a la sección de Videojuegos de La Vanguardia.es